En pocas décadas, el agua se ha convertido en un recurso estratégico. Las sequías recurrentes, la presión demográfica y la creciente demanda en la industria y la agricultura: la cuestión de la gestión del agua ya no gira en torno al abastecimiento, sino, cada vez más, a la reutilización. La reutilización de aguas residuales tratadas (REUT) es hoy uno de los ejes centrales de la transición ecológica. Y en el centro de este cambio de paradigma, la filtración automática desempeña un papel discreto, pero realmente fundamental.
Un entorno normativo en rápida evolución
Limitada durante mucho tiempo a unos pocos ensayos, la REUT se beneficia ahora de un entorno normativo que favorece su desarrollo a gran escala. En Francia, el decreto del 10 de marzo de 2022 ha allanado el camino para una reutilización más amplia de las aguas residuales tratadas en numerosos ámbitos, en particular para el riego agrícola, el riego de zonas verdes, la limpieza de vías públicas o incluso la refrigeración industrial.
A nivel europeo, el Reglamento (UE) 2020/741 ha establecido requisitos mínimos de calidad para el agua reutilizada con fines agrícolas, lo que supone un aumento de los requisitos de calidad microbiológica y físico-química del agua. Estas normas obligan, por tanto, a los operadores de plantas de tratamiento de aguas residuales y a la industria a revisar sus procesos de tratamiento al final de la cadena: Ya no se trata de garantizar que el agua vertida cumpla con la normativa, sino más bien de producir agua utilizable, fiable y trazable. La filtración se convierte así en un paso obligatorio e integrado, no por precaución, sino como requisito legal.
REUT, palanca para una verdadera economía circular en el sector del agua
Las ventajas de REUT van mucho más allá del mero cumplimiento de la normativa. Forma parte de un concepto de economía circular en el que el agua tratada ya no se considera un residuo que hay que eliminar, sino un recurso que hay que aprovechar.
Para un municipio, esto puede significar que proporcione agua no potable para las zonas verdes de una aglomeración urbana y evite así recurrir a las aguas subterráneas o a los ríos en épocas de sequía. Para una empresa industrial, esto puede suponer una diferencia decisiva en el ahorro en la factura del agua y, al mismo tiempo, contribuir a reducir los vertidos y las captaciones de la naturaleza. Para un agricultor, esto significa garantizar la continuidad del riego incluso en épocas de restricciones con agua de calidad garantizada.
Se trata de ámbitos de aplicación cuyo requisito común es la exigencia de una calidad del agua constante y fiable. Del ciclo del agua reutilizada deben excluirse tanto las sustancias que podrían dañar las instalaciones (riego por goteo, intercambiadores de calor, lámparas UV…) como aquellas que podrían afectar a la seguridad sanitaria de los consumidores finales. Aquí es donde entra en juego la filtración.
La filtración automática, un eslabón esencial en el proceso REUT.
La lluvia, un aumento de la carga orgánica o las fluctuaciones en los lodos activados son causas de un deterioro temporal de la calidad de las aguas residuales en una planta de tratamiento. Para garantizar una calidad controlada y adecuada para la aplicación final, es necesario llevar a cabo una etapa de filtración terciaria. Esta solución permite capturar las partículas residuales antes de que el agua llegue a su uso final.
Los filtros automáticos de la serie AG de Hectron: una solución probada para el REUT
Como especialista francés en filtración automática desde hace más de veinte años, Hectron ofrece con su serie AG una solución especialmente adaptada a las exigencias de la reutilización de aguas residuales. Sin embargo, lo que hace que estos filtros sean especialmente adecuados para la reutilización de aguas residuales es su funcionamiento totalmente autónomo, sin intervención humana periódica, ya que la limpieza se realiza automáticamente, basándose en la diferencia de presión entre la entrada y la salida del filtro. Otra ventaja para los operadores de plantas de tratamiento de aguas residuales y la gestión del agua: la necesidad de agua de lavado es muy reducida. Esto supone una ventaja decisiva en un proceso con objetivos elevados de ahorro de agua.
La serie AG cubre un amplio rango de caudales de hasta 340 m³/h y, en función del uso final previsto, puede configurarse en varias etapas de filtración, que van desde unos pocos micrómetros hasta varios cientos. Esta adaptabilidad se aprovecha en cada caso concreto, ya sea para alimentar una red de riego, proteger intercambiadores de calor o tratar el agua antes de la desinfección por UV.
Estos filtros se utilizan actualmente en varias docenas de plantas depuradoras en Francia, por encargo de grandes empresas de suministro de agua como Veolia, Suez o Degrémont. Estas referencias demuestran su robustez en condiciones de funcionamiento adversas, en contacto con aguas residuales que contienen lodos.
Hacia una gestión del agua más responsable
La reutilización de las aguas residuales ya no es un fenómeno marginal reservado a proyectos piloto. Ante la presión sobre los recursos hídricos, el endurecimiento de los requisitos legales y los objetivos de descarbonización de las regiones y las industrias, debe convertirse en una práctica habitual.
Por ello, el uso de sistemas de filtración fiables, autónomos y económicos no es un lujo: es una necesidad.
